La mayoría de las veces, una profesión como la actuación parece nacer de una intuición temprana, como un lugar donde la imaginación, el cuerpo y la voz pueden encontrarse. Antes de formarse profesionalmente y de pisar escenarios en Nueva York, Glasgow o Londres, Gilda Mercado ya vivía el cine como un ritual familiar, algo que luego paso a ser su vocación. Recuerda la emoción de ir a una sala, elegir una película, oler la mantequilla de las palomitas de maíz y esperar, entre desconocidos, a que comenzara otra historia.
“Mi inclinación por la actuación viene desde que tengo memoria”, afirma. Pero su relación con el arte no se quedó en la contemplación. Desde niña quiso entrar en esos mundos, formar parte de ellos y vivir otras vidas. “Quería formar parte de esas historias, vivir otras vidas, explorar otros mundos y poder expresar cosas que en mi vida diaria no podía”, dice. Esa necesidad de expresión apareció también en la danza, la pintura y el dibujo. A los cuatro años participó en dos bailes al mismo tiempo, una experiencia que recuerda como un primer momento de pertenencia. “Fue la primera vez que sentí que pertenecía en un lugar, que había encontrado mi hogar”. Con el tiempo, ese hogar se convirtió en oficio.
Mercado, mexicana de nacimiento, se formó en el Stella Adler Studio of Acting, en Nueva York, y en el Royal Conservatoire of Scotland, donde cursó una maestría en Classical & Contemporary Text in Acting. También realizó una residencia en Shakespeare’s Globe, en Londres, experiencia que fortaleció su vínculo con el teatro clásico, el lenguaje y la voz como herramientas esenciales para la actriz.
Hasta hoy, su trayectoria reúne trabajos en México, Estados Unidos, Escocia e Inglaterra. En teatro ha participado en montajes como Boda en cirílico, Some Girls, Basement, To Be or Not to Be a Shakespearean Experience, Ellis Island, Ella & Yo, The Witch of Edmonton, Cycle-Logical, The Age of Blindness, You Are Here y The Comedy of Errors. En 2019 se presentó en Shakespeare’s Globe con ’Tis Pity She’s a Whore y As You Like It, dos experiencias importantes dentro de su formación clásica.
Su relación con Shakespeare ocupa un lugar especial. Le interesa el reto de hacer suyo un lenguaje exigente y encontrar en él una verdad presente. “Me encanta el reto de hacer el lenguaje mío, poder jugar con el ritmo, utilizar todo el potencial de mi voz y pronunciar todas esas palabras que están llenas de vida y de un profundo significado”, señala. En 2024, su participación en Macbeth, dirigida por Sean Hagerty para The Curtain, en Nueva York y Nueva Jersey, reafirmó esa búsqueda. Al interpretar a una Weird Sister, Mercado exploró una voz, una corporalidad y una energía distintas a las propias, algo que considera uno de los procesos más enriquecedores de su carrera.
Aunque el teatro ocupa un espacio central en su camino, Mercado también ha trabajado en cine. En 2017 participó como actriz principal en el cortometraje Elevados, dirigido por Tania Díaz, y en 2022 formó parte de Recoba, dirigido por Álvaro Guzmán Bastida. Para ella, teatro y cine no se excluyen. “No creo poder escoger entre una y otra”, dice. El teatro le da libertad, ensayo y una relación viva con el público; el cine, en cambio, le permite explorar la intimidad, la mirada y los gestos mínimos.
Una maestra le ofreció una imagen que todavía conserva: “El teatro es como el sol: proyecta, irradia. Y el cine es como la luna: permite que la audiencia entre en tu mundo a través de la mirada del personaje”. Esa metáfora resume bien su trabajo: una actriz capaz de expandirse en escena y de concentrarse frente a la cámara.
Mercado se reconoce en tres rasgos: disciplina, curiosidad y terquedad. La disciplina viene de años de entrenamiento artístico; la curiosidad, de su deseo de entender por qué las personas actúan como actúan; y la terquedad, de la necesidad de sostener sus sueños en una carrera marcada por el rechazo. “Muchas veces se piensa que el talento es suficiente, pero el talento hay que trabajarlo”, sostiene. También ha creado sus propios espacios. Ella & Yo, proyecto en el que aparece como intérprete y creadora, forma parte de esa necesidad de generar oportunidades y contar historias desde un lugar propio. Aunque no se define como escritora, entiende la escritura y la dirección como extensiones de su deseo principal: actuar.
“Lo que más disfruto, sin duda, es actuar. Es lo que me llena”, afirma. En esa frase se condensa su camino hasta el momento: una actriz que ha construido su carrera desde la formación, la escucha, el lenguaje y la insistencia. Para Gilda Mercado, actuar no es escapar del mundo, sino entrar en él desde otros cuerpos, otras voces y otras formas de sentir.
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